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En pacientes con fallo cardiaco congestivo, veremos los típicos
síntomas indicativos de edema pulmonar, como taquipnea y
disnea, y a veces tos secundaria a la compresión de los bron-
quios principales debido a la cardiomegalia izquierda.
Diagnóstico
El electrocardiograma
(Figura1)
y la radiografía torácica
(Fi-
gura 2)
pueden mostrar cambios que sugieran la presencia de
estenosis subaortica, así como ayudar a diagnosticar arritmias
y la presencia de fallo cardiaco congestivo. Sin embargo, estas
pruebas diagnósticas son poco sensibles. La ecocardiografía
es la mejor forma de abordar soplos en cachorros, tanto como
para obtener un diagnóstico, como para evaluar la severidad
de la enfermedad y elaborar un plan de tratamiento.
El hallazgo ecocardiográfico característico incluye típicamente
una obstrucción a nivel del tracto de salida del ventrículo iz-
quierdo
(Figura 3, B)
. Esta lesión tiene apariencia hiperecogé-
nica, y varía, desde pequeños nódulos a veces indistinguibles,
a verdaderas bandas de tejido obstruyendo el flujo sanguíneo
casi por completo (lesiones en túnel). Las valvas aórticas pue-
den aparecer engrosadas debido a la agresión por el continuo
flujo turbulento que se genera al nivel de la obstrucción, y
típicamente se observa una dilatación postestenótica. La pa-
red libre del ventrículo izquierdo y el septo interventricular
aparecen hipertrofiados
(Figura 3, A)
, normalmente de for-
ma homogénea, y los músculos papilares pueden aparecer
hiperecogénicos, debido a la hipoxia crónica y el consecuen-
te reemplazo del miocardio con tejido fibroso. En casos de la
hipertrofia severa, el desplazamiento de los músculos papi-
lares puede afectar la función de la válvula mitral, causando
regurgitación y empeorando la dilatación auricular izquierda
producida por la disfunción diastólica. El lado derecho del co-
razón aparece sin cambios. Sin embargo, en casos con severa
hipertrofia del lado izquierdo, el septo interventricular puede
afectar la función sistólica del ventrículo derecho (efecto Bern-
heim), e incluso precipitar fallo cardiaco derecho antes de que
se observe edema pulmonar. Estos perros pueden presentarse
con ascitis, edema pulmonar y distensión yugular.
Obstrucción sobre el flujo sanguíneo
Para entender el efecto que tiene la obstrucción sobre el flujo
sanguíneo, se puede utilizar la típica analogía de la manguera
de agua; el corazón sería en este caso la bomba que impulsa la
sangre, y el tracto de salida del ventrículo izquierdo la mangue-
ra. Al igual que una manguera sin obstrucción, la sangre fluye
de forma laminar a velocidades normales de alrededor de 1m/s.
Si fuéramos a obstruir parcialmente el extremo de salida de la
manguera con nuestra mano, veríamos como resultado un au-
mento de la velocidad del agua y un cambio de flujo, de laminar
a turbulento. Esto es exactamente lo que ocurre con esta enfer-
medad. Las velocidades altas a través de la obstrucción son las
responsables del soplo que se ausculta en perros con estenosis
subaortica. Con la ayuda del Doppler color se puede observar
la zona de turbulencia generada justo al nivel de la estenosis,
además de la regurgitación aórtica, si está presente.
Figura 3. Hallazgos ecocardiográfico de un perro pastor alemán
asintomático con un soplo sistólico, basilar izquierdo, V/VI de in-
tensidad, e irradiando en el hemithorax derecho. Hipertrofia de la
pared del ventrículo izquierdo y septo interventricular (A). Lesión hi-
perecogénica en la porción membranosa del septo interventricular,
proximal a la válvula aortica, y causando obstrucción de salida del
ventrículo izquierdo (B).
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Gracias al Doppler continuo podemos estimar la velocidad de
la sangre a través de la estenosis y con ello calcular el gradien-
te de presión
(Figura 4)
. Usando la analogía de la manguera,
la bomba, en este caso el corazón, tendrá que generar mas
presión que la fisiológica para mantener un flujo continuo de
sangre a través de la obstrucción. Esta presión proximal a la
estenosis es más alta que la presión al otro lado de la válvu-
la aórtica, generando un gradiente de presión (GP) entre las
dos cámaras. La severidad de la enfermedad se basa en este
gradiente: GP<20mmHg se consideran normales; 20mmHg>-
GP<50mmHg, leves; 50mmHg>GP<80mmHg, moderadas, y
>80mmHg se consideran severas. Sin embargo, hay que tener
un cuidado especial a la hora de interpretar estos números, ya
que es relativamente fácil cometer errores; lesiones en túnel,
una insuficiencia aortica severa así como la presencia de co-
municaciones vasculares tienden a sobrestimar el gradiente
del presión. La presencia de disfunción sistólica, insuficiencia
mitral o simplemente la inhabilidad de obtener un trazado pa-
ralelo al flujo aórtico tienden a subestimar el gradiente.