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im veterinaria
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ctualmente existen múltiples fármacos al alcance
del veterinario que van a permitir el control de los
síntomas de la dermatitis atópica de forma rápida.
Pero antes de prescribirlos hay una serie de cues-
tiones que se deben realizar sobre estos tratamientos, ¿podre-
mos controlar los efectos secundarios de estos medicamentos
en un proceso crónico?, ¿el propietario estará dispuesto a me-
dicar a su animal durante gran parte de su vida?, ¿llegaremos
a curar la enfermedad? Frente a todas estas cuestiones la res-
puesta es no, ya que con los tratamientos farmacológicos tan
sólo se consigue controlar los síntomas, sin llegar a ser capaces
de actuar sobre el origen de la propia enfermedad.
La inmunoterapia es el único tratamiento reconocido por la
Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) capaz de alterar el
curso natural de las enfermedades alérgicas.
¿Qué es la inmunoterapia?
La inmunoterapia consiste en la administración de concentra-
ciones progresivamente crecientes de uno o varios alérgenos,
hasta alcanzar una dosis máxima, con el objetivo de mejorar
los síntomas que causa de dermatitis atópica o que desaparez-
can por completo.
¿Es un tratamiento eficaz?
Numerosos estudios demuestran que la inmunoterapia es efi-
caz en un 50-100% de los casos. Este porcentaje puede variar
por múltiples factores que se deben tener en cuenta en el mo-
mento de transmitir la información de eficacia al propietario.
Los factores que puede modificar la eficacia de la inmunote-
rapia son:
Selección del paciente: Para poder prescribir una inmuno-
terapia, se necesita un animal en el que se hayan detecta-
dos niveles de IgE significativos, ya sea a través de un test
serológico o intradérmico, pacientes en los que los alérge-
nos frente a los cuales responde de forma exagerada no
se pueden eliminar de su ambiente, y en los que los trata-
mientos farmacológicos causan graves efectos secunda-
rios. En algunos estudios se recomienda valorar la edad
del animal y la cronicidad de la dermatitis atópica como
factor a tener en cuenta para preveer mayor o menor efi-
cacia. Además, algunos estudios mencionan que pueden
existir determinadas razas donde la respuesta frente a la
inmunoterapia puede ser menor (Boxer, WestHighland
White Terrier y Golden Retriever).
Otro factor a tener en cuenta para seleccionar el paciente
debería ser el número de alérgenos frente a los cuales res-
ponde exageradamente. Algunos autores no recomien-
dan incorporar más de 10 alérgenos en la inmunoterapia
para obtener mejores eficacias, aunque los últimos estu-
dios demuestran que no existe una correlación entre efi-
cacia y número de alérgenos incluidos en la vacuna.
Selección de los alérgenos: la selección de los alérgenos
que vamos a incorporar depende de los resultados del
test intradérmico o serológico, de los síntomas clínicos, y
de las reacciones cruzadas entre los diferentes alérgenos.
La eficacia de la inmunoterapia no va a variar si se opta por
el test intradérmico o las pruebas serológicas en sangre.
Dosis de los alérgenos: las concentraciones de alérgenos
usados en inmunoterapia hasta el momento se extrapo-
lan de las aplicadas en alergología humana. Además, en
medicina veterinaria los alérgenos todavía no están ade-
cuadamente estandarizados.
¿Cómo se administra la inmunoterapia?
En el perro la vía de administración más habitual es la subcu-
tánea. Existen dos protocolos de administración, el estándar
y la pauta rápida. En la pauta estándar se inoculan pequeñas
concentraciones de alérgenos semanalmente que se irán es-
paciando en el tiempo mientras se aumenta la concentración
paulatinamente hasta llegar, transcurridos 6-7 meses, a la con-
centración y a los tiempos del mantenimiento. En el caso de la
pauta rápida (pauta rush) las dosis administradas se incremen-
tan a lo largo de 4 semanas, donde semanalmente se aumenta
la concentración llegando en la quinta semana a la dosis de
mantenimiento. En este tipo de protocolo se recomienda la
administración intradérmica y no subcutánea para minimizar
los posibles efectos secundarios. Tanto es así que estaría total-
mente indicada la hospitalización del animal para mantenerlo
en observación durante unas horas para detectar posibles re-
acciones urticariformes y aumento severo del prurito.
Desde hace unos años existe la opción de una administración
oral. El protocolo de aplicación es totalmente diferente ya que
en este tipo de presentación los alérgenos no se presentan ad-
yuvados. Se trata de alérgenos recubiertos por glicerina, que
se absorben de forma inmediata y requieren, por tanto, un
protocolo diario de administración.
La inmunoterapia es un tratamiento totalmente personaliza-
do, preparado de forma individualizada para cada paciente,
de manera que según responda el animal frente a ella pueden
modificarse los protocolos. Por lo tanto, en animales que pre-
sentan un empeoramiento de los síntomas en una dosis con-
creta, se puede ajustar la posología según su respuesta.
¿Cuándo aparece la mejoría?
Cuándo van a mejorar los síntomas y cuánto tiempo hay que
administrar la inmunoterapia es un aspecto poco conocido en
veterinaria. Estudios clínicos realizados describen una mejoría
clínica entre los 2 y 5 primeros meses del tratamiento, en cam-
bio hay otros estudios que citan una mejoría entre 6 y 9 meses
tras haber iniciado la inmunoterapia.
El tiempo mínimo recomendado de administración es de 3 a
4 años. Se ha observado que duraciones inferiores a 3 años se
asocian con una mayor posibilidad de recaídas tras suspender
el tratamiento.
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