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im veterinaria
S
i tenemos en cuenta que el propietario solo apre-
cia los síntomas externos del animal y no todo lo
que hay detrás de una afección cutánea o unos
picores, para
Enric Ferrer,
propietario del Centre
Veterinari de Cornellà
,
“la realidad es que en el campo de la
dermatología veterinaria hay poco interés y poca formación”.
Para este veterinario,
“la dermatología requiere su tiempo y
de una anamnesis profunda”
y no se puede hacer bien en
visitas
“de 10 minutos o de 25 euros”. “En muchas ocasiones
nos olvidamos que la dermatología es la ‘ciencia y el arte’ del
diagnóstico y tratamiento de los procesos cutáneos”,
prosi-
gue Ferrer, quien además de hacer hincapié en que hay que
“protocolizar los pasos a dar”
, insiste en que
“los pequeños
detalles son los que más te acercan a un diagnóstico correcto”.
Tras esta reflexión previa, Ferrer explica que los motivos de
consulta más frecuentes son
“las lesiones cutáneas y el ras-
cado”,
síntomas en muchas ocasiones de alergias y otitis.
En otras dermatopatías nos puede ayudar la edad y la raza
del paciente. Así, Ferrer explica que
“en bulldogs jóvenes,
las patologías más comunes son las alergias y la sarna de-
modécica, mientras que, por ejemplo, en caniches sénior lo es
el HAC, en los bulldog sénior Bulldogs el hipotiroidismo y en
los bóxer a partir de los 6-8 años es frecuente la aparición de
tumores cutáneos”.
Ferrer incide en que los casos de atopia llegan a la clíni-
ca veterinaria
“muy mal llevados”
y matiza:
“Todo el mundo
se piensa que es una enfermedad aguda y única, cuando en
realidad forma parte de un proceso alérgico complejo donde
puede haber un alérgeno alimentario, otro ambiental, puede
haber una parte estacional, etc. Son mascotas a las que se ha
valorado una cosa o la otra, pero no en su conjunto, lo cual
requiere paciencia y, una vez más, de una buena anamnesis”.
ABC del buen diagnóstico
Respecto a la correlación entre la estación del año y el am-
biente en la aparición de enfermedades cutáneas en nues-
tras mascotas, Enric Ferrer explica que
“existe una relación
muy estrecha, por ejemplo, entre las enfermedades de trans-
misión vectorial y la presencia o no de esos vectores, como
“mosquitos” transmisores de Dirofilaria o Leishmania”.
La cli-
matología de la zona -temperatura media anual, humedad
relativa y humedales-
“favorece, su proliferarción. asimismo,
el crecimiento de parásitos externos como la Leishmania”
y
hay Otras, como la atopia por pólenes, dependen
“tanto de
la estación del año como de la zonq geográfica”,
prosigue el
veterinario.
Sea como fuere, para Ferrer el mejor diagnóstico es aquel
en el que el dermatólogo veterinario
“se toma el tiempo ne-
cesario para descartar otras patologías similares y no lo redu-
ce todo a un simple diagnóstico sintomático”,
algo que, pun-
tualiza,
“necesita de más tiempo, aunque en el largo plazo se
marea menos al cliente”.
No obstante, la dermatología ve-
terinaria no requiere de grandes desembolsos en material
clínico o equipamiento.
“Tan solo con un buen microscopio
“La dermatología es la ‘ciencia y el arte’ del
diagnóstico y tratamiento de los procesos
cutáneos”