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im veterinaria
XXXIII edición de VetMadrid
La Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales
de Compañía es la única que celebra un congreso
anual como VetMadrid, cuya última edición –cele-
brada entre el 3 y el 5 de marzo - reunió a 2.400 ve-
terinarios procedentes de 29 países, además de 400
auxiliares y profesionales del ámbito de la protección
animal, la peluquería y farmacia veterinaria, educa-
dores caninos, etc. VetMadrid es una feria abierta al
público donde acuden, asimismo, todos los sectores
que tienen que ver con los animales de compañía,
además de asociaciones, colegios veterinarios, fa-
cultades, etc., un rasgo que liga de lleno con otro de
los objetivos de AMVAV,
“profesionalizar todos esos
sectores, además de concienciar a los veterinarios de
que colaborar con el resto de profesionales que forman
parte del sector es lamejor manera de enriquecer la pro-
fesión”,
apunta su presidente, José Ramón Escribano.
ficulta que exista un trabajo digno para el profesional y que pro-
voca que haya algunos que deban emigrar para poder trabajar o
que, directamente, abandonen la profesión por la imposibilidad
de ejercer”
, prosigue el presidente de AMVAC.
“En lo que a normativa se refiere –lamenta Escribano-, los veterina-
rios nos encontramos a caballo entre agricultura y sanidad: para
ciertas cosas dependemos de agricultura y para otras no se nos lle-
ga a considerar sanitarios”.
Una falta de enfoque concreto que,
para este veterinario,
“representa un verdadero problema dentro
de la profesión”
. Pese a ello, desde AMVAC tienen contabilizado
que el 55% del colectivo veterinario trabaja con animales de
compañía y que luego existen dos subgrupos importantes que
se dedican, por un lado, a la producción animal y, por el otro, a
la seguridad alimentaria.
“Luego hay otro reducto que se dedica a
temas administrativos, de inspección, etc.”,
añade Escribano.
Tras unos años de recesión, los ingresos de los hospitales vete-
rinarios han crecido en torno a un 6%, según la empresa Veteri-
nary Management Studies. Algo que, en opinión de Escribano,
ha sido posible gracias
“a una atención mucho más completa
que antaño, algo que revierte en un incremento del costo de los
servicios”,
sin embargo,
“no significa que las clínicas sean más
rentables, sino que facturan más”.
¿Y por qué las clínicas vete-
rinarias son menos rentables en España que en otros países?
“Primero, por la bajada de precios, ya que cuando se monta una
clínica, lamanera de competir es bajando precios, y, después, una
vez montada la clínica, hay que desembolsar mucho dinero en
equipar esa clínica”,
sostiene Escribano.
El auge del telediagnóstico
Preguntado por la colaboración público-privada en el sector,
J. Ramón Escribano afirma que
“siempre es necesaria”,
en tan-
to que la Administración
“al final es la que legisla y debe velar
porque el sector de desarrolle y evolucione de la mejor manera
posible”.
En su opinión, éstas deben trabajar conjuntamente
con empresas, asociaciones veterinarias y profesionales del
sector
“para comunicar a la sociedad la importancia del sector
,no solo en la sanidad veterinaria, sino también en la humana,
que depende entre otras cosas de la zoonosis (enfermedades que
los animales pueden transmitir a los humanos), de la producción
animal, de la seguridad alimentaria, etc.”
Por todo ello, vaticina
Escribano,
“el papel del veterinario será clave en los retos sanita-
rios del futuro”.
En los últimos años, en los que hemos asistido a una mayor
especialización por parte de los profesionales del sector y a la
eclosión de centros veterinarios especializados solo en gatos,
o solo en aves, o solo en animales exóticos; algunos que son
referencia en disciplinas como la traumatología; otros que son
low-cost; otros que se dedican a la vacunación y a dolencias
menores, como si de un centro ambulatorio se tratara; cade-
nas de alimentación que incorporan la figura del veterinario
para reforzar su posicionamiento, etc., lo que en palabras de
Escribano más ha evolucionado dentro del sector es el ámbito
del diagnóstico y el telediagnóstico,
“que permite, por ejemplo,
realizar una resonancia aquí que, al momento, puede estar sien-
do interpretada por un colega en EE.UU., o viceversa, que un equi-
po de veterinarios españoles trabajen en el diagnóstico de una
dolencia analizada a partir de pruebas diagnósticas por imagen
realizadas en EE.UU. o Australia”.
Se trata de colaboraciones que en sanidad humana ya se dan
desde hace tiempo y que la veterinaria ha incorporado en los
últimos tiempos que, para Escribano, reflejan asimismo
“el ni-
vel de formación de los veterinarios españoles, claramente supe-
rior al de lamedia europea, quienes necesitan diferenciarse en un
mercado caracterizado por la gran masificación de profesionales
que registra”.
Retos de futuro
“En el futuro el sector va a seguir creciendo e incorporando cosas
innovadoras, además de promover –no sé si por convencimiento
o por necesidad- una mayor colaboración entre sus profesiona-
les, en detrimento del veterinario que trabaja en solitario, dentro
de su clínica”,
apunta J. Ramón Escribano. Otro de los retos que
vislumbra el presidente de AMVAC es la necesidad de trans-
mitir a la sociedad que el veterinario no solo se dedica al pe-
queño animal, sino que engloba algo más amplio que atañe
a asuntos de protección animal y bienestar animal, donde el
veterinario se convierte en el único especialista que goza de
una base científica que le legitima como tal”,
una rama que, de-
fiende,
“debe implantarse y desarrollarse”.
“Como asociación debemos promover que el sector se profesio-
nalice más y sea más rentable; de lo contrario no seremos ca-
paces de mejorar en instalaciones, sueldos, etc.”,
algo que, en
palabras de Escribano, también pasa porque las facultades
de Veterinaria, “
demasiado centradas en formar a buenos profe-
sionales clínicos”,
incorporen formación empresarial a lo largo
del grado porque,
“al fin y al cabo, una clínica veterinaria es una
empresa”.
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