El artículo "Development of Postoperative Ocular Hypertension After Phacoemulsification for Removal of Cataracts in Dogs", publicado por la revista Animals, llega a la conclusión de que la presión intraocular (PIO) de los perros con cataratas tratados mediante facoemulsificación aumenta principalmente en las tres primeras horas tras la cirugía, existiendo riesgo ...
El artículo "Development of Postoperative Ocular Hypertension After Phacoemulsification for Removal of Cataracts in Dogs", publicado por la revista Animals, llega a la conclusión de que la presión intraocular (PIO) de los perros con cataratas tratados mediante facoemulsificación aumenta principalmente en las tres primeras horas tras la cirugía, existiendo riesgo de hipertensión ocular. Si esto ocurre, debe ser considerado como glaucoma secundario y el paciente debe recibir el tratamiento correspondiente para normalizar los valores de PIO. Los autores también recomiendan aplicar tratamiento profiláctico para evitar la aparición de hipertensión ocular.
La facoemulsificación es un procedimiento en el que se emplean ultrasonidos para fragmentar el cristalino en animales con cataratas. Posteriormente, dichos fragmentos son aspirados y se implanta una lente artificial para sustituir al cristalino opaco. Una complicación frecuente tras la facoemulsificación es la hipertensión ocular, que puede dañar la retina y el nervio óptico, resultando en una reducción de la visión.
La hipertensión ocular o glaucoma se define cuando la presión intraocular (PIO) es superior a 25 mmHg, siendo necesario el tratamiento al sobrepasar los 30 mmHg. Este aumento de la PIO tras la facoemulsificación puede ser debido a la obstrucción de la malla trabecular por el acúmulo de material viscoelástico. Esto conduce a un menor drenaje de humor acuoso y, por tanto, su acúmulo y el incremento de la PIO.
Algunos de los factores de riesgo que se han asociado a la aparición de hipertensión ocular postquirúrgica son ciertas razas, la duración de la cirugía, la implantación de lentes intraoculares, cataratas hipermaduras, inflamación pre y postquirúrgica, anomalías retinianas y uveales, y hemorragia intraocular.
Eficacia del tratamiento profiláctico
El objetivo de este estudio es evaluar el riesgo de pérdida de visión en perros con cataratas intervenidos mediante facoemulsificación por medio de la monitorización de la PIO a las 1, 2, 3 y 20 horas, así como las 1, 2, 3, 4 y 8 semanas tras la cirugía. Este trabajo también busca medir la eficacia del tratamiento profiláctico en la prevención de hipertensión ocular postquirúrgica.
Los resultados del estudio indican que la presión intraocular incrementa principalmente en las tres primeras horas tras la intervención. Por el contrario, es menos probable la aparición de hipertensión ocular pasadas las 20 horas tras la facoemulsificación. Además, la respuesta al tratamiento de glaucoma es mejor cuando se aplica antes de que pasen 20 horas tras la facoemulsificación.
En cuanto a la profilaxis del glaucoma secundario, la administración en la cámara anterior de activador tisular del plasminógeno reduce la aparición de hipertensión ocular tras la cirugía. Esto se debe a que se reduce la formación de fibrina, la cual puede obstruir la malla trabecular y reducir el drenaje del humor acuoso.
En conclusión, los autores recomiendan monitorizar en las tres primeras horas tras la intervención la PIO de los perros con cataratas intervenidos mediante facoemulsificación, ya que es en este momento cuando existe un mayor riesgo de glaucoma secundario, que debe ser tratado. Además, plantean la utilización de activador tisular del plasminógeno como un método profiláctico para evitar la aparición de hipertensión ocular postquirúrgica.